En el espacio de "lo neutro" flotan marañas de humo dibujando la sonrisa abstracta de mi escepticismo. No encuentro en él, ni fulgura en sus recovecos, la dulce contradicción. La violencia incitada por unos pechos lejanos ya no aparece en su exceso, ni necesito escribir en mi lengua mil injurias a tu persona. Lo neutro es una destrucción detallada y laboriosa de todo cuanto hemos aprendido, es un prudente rechazo a tus caricias. Se eleva en la cumbre de lo estable, que permanece intacta tras el impulso destructor de una gran hoguera.
Y aspiro a él, como aspiro a volver a un lugar de paso. Sé que será un fugaz momento, un instante de equilibrio en el que, sin más, nos asomaremos a la mirilla de la libertad. Un encuentro. Pero se esfumará tan a prisa como los hoyuelos de tu sonrisa.
Así que ni lo pienses, ni siquiera lo expreses en tu mirada. Nos quemamos en un ir y venir de roces, de fricciones. Sin más, aquí lo dejo, no voy a dar lugar a una vaga convivencia.
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